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Hoy hace un tiempo sin ti.

Suena el teléfono, y de a quien tanto quiero, oigo su voz apenada, denoto en cada una de sus palabras la angustia de no querer herirme. Consuelo de un hijo ido hacia el padre y del padre del padre esperando lo peor, aquello que otras veces estuvo a punto de suceder, aquel instante incuestionable he inaplazable.

Anterior ya hubo otras despedidas, dignos días en los que nos acompañamos.

Yo sé bien quién eres, te he conocido en ti y te he intuido en otras mujeres y otros hombres, en otros seres humildes y sencillos de justas ambiciones, de pequeños deseos, de palabras escuetas, de nobles acciones.

Distancias, ausencias y añoranzas.

Te lo dije en su momento, te pedí que recapacitaras, pero no pudo ser. Tú estabas herido, aquellos tiempos no te ayudaron, esos años de atrás mellaron algo la digna esencia que te componía. Una esencia envidiada por muchos, una presencia difícil de hallar.

Te echamos tanto de menos.

Sé que nos estabas esperando, aún con todo el dolor y ese sufrimiento que estabas soportando. Tú, enfrentado al destino irremediable, no queriendo abandonar nuestras vidas, y, disimulando nos decías que no pasaba nada; ya casi no comías, ya casi ni andabas.

Cruzando España voy hacia ti, a tu encuentro, y, te festejo en cada segundo que me acerco, te avisto en cada llanura y pueblo y ciudad que dejo atrás. Se bien del profundo amor de esta tierra tuya como yedra trepando de entre tus pies hasta coronar la cima de aquel último camino ascendido contigo seguido de dos sierras en la loma de la Alpujarra. Y, allí, reunidos a la mesa nos entregabas lo mejor del hombre, la franqueza, la dignidad de disfrutar aquel hermoso reencuentro, de las sonrisas, de las risas, de la chispa que desprendían tus claros verdes ojos cuando sin darte cuenta nos acariciabas con la adulzada y cálida voz de siempre; siempre nos has impregnado de substancia. Fue de ti de quien aprendimos las mejores cualidades, cualidades que hoy escasean, virtudes difíciles de reconocer en el hombre.  

Sé que me estabas esperando. Lo siento tanto, te pido perdón, pero no he podido venir antes. 

Los memoriales son como un preludio para no olvidar el pasado. Y, yo hoy me he paseado por unos lugares en los que te he recordado.

He reconocido tus bondades en el parque de los derechos humanos, en cada uno de los monolitos que se anuncian como una declaración de carta de intenciones. Sí, esa ha sido siempre tu forma de estar en todos, pero más con los actos realizados que con las palabras; las palabras son hermosas y comunican ideales; pero no son nada si solo se quedan en las bocas y no traspasan la frontera de las manos; son tus manos quienes han traído hacia nosotros el tiempo de los deseos, de los encuentros; también el de los anhelos; de que nos cuidemos, de que nos ayudemos, de que compartamos lo que tenemos entre nosotros con todos los amigos y con los conocidos y los desconocidos de esta extensa patria que tu tanto amabas; también, te derramabas en otras naciones que no llegaste nunca a conocer. Si, y, aunque, no lo sabías, tu amor se repartía por el resto del mundo.

Resulta fácil reconocer ese lenguaje subliminar tan tuyo que nunca supiste expresar; fue la vida quien no te dejó ese espacio necesario en el que poder aprender, y, sin embargo, nos enseñaste a tener la intención de hacer. A través de tu presencia aprendimos a ser pacientes, a ser comprensivos, a escuchar abiertamente y con apego; nos proveíste de tolerancia.

Fue tu sustancia quien nos acercó a los demás. Nos uniste. Entendimos el significado de la generosidad.

Mientras los poetas construían versos, tú, edificabas puentes con la sonrisa y la voz calmada y tan pausada, transmitías paz y entregabas afecto en la mirada. Nos mostraste que todo tiene un principio y un final y aprendimos a establecer límites, entonces, ya fuimos capaces de entender el significado de la humildad.

Junto a la fuente pirámide con su canal ido hacia la balsa nacida frente a las columnatas que dan acceso al imaginario templo, te he visto descender sobre el constante caudal de agua cayendo manso y justo sin un ápice de rumor de ego, y, aunque en ocasiones te quejabas en exceso, solo se quedaba en eso, en quejas, no sabía a rencor el interior de tus reclamaciones, eran declaraciones, intenciones, demandas sin desprecio. La xenofobia no formaba parte de tus actos, tus peticiones eran de respeto, de respeto colmado de amor, no de ese otro tipo de demanda de respeto calculado, frió y riguroso de rigor; hablo de un respeto que contiene sinfonías que llegan y calan y conforman al hombre cabal, no a aquel otro acostumbrado a ir agazapado y huidizo por entre los gigantescos he inabarcables pasillos de los ministerios.

Te movías por los días como un chaval, era tu avanzada edad caminante errante a cielo abierto. La inocencia, la ilusión al mirar a los otros, la esperanza posible del cambio seguía latente en tus ademanes y, aunque aún te seguías ruborizando por dentro, desde fuera era posible leer la esencia que jamás abandonaste; te elevaste. Aquí, te volví a reconocer arriba en los jardines ascendentes cercanos a la plaza de Sants, aquella otra ciudad que te conoció en la juventud en el filo del límite de Hospitalet sobre los puentes empinados que me han llevado a las breves laderas de césped. Sí, aún seguís los dos por aquí, aún quedan antiguos vestigios que hoy he recién descubierto.

Volver a reencontrarnos, después de tantos años, saber que las huellas de tus pasos ahora han sido los nuestros nos reconforta y no nos hiere, aun hace que te amemos más.

Rafael de Iñaki.

La hucha itinerante

Hay ocasiones en las que una inquietud me rompe el sueño y pienso ¿Cómo podría ayudar a otras personas de una forma provechosa?

Supongo que habrá instantes en las que esta inquietud a vosotros también os ha rondado por la cabeza…

Y, en consecuencia, la pregunta más obvia, sería.

¿Qué más podríamos hacer nosotros, por algunas de las familias que están siendo golpeadas tan duramente por esta profunda crisis económica?

Como respuesta a ello, y, a modo de una carta de declaración de intenciones, deseo exponer en este mismo manifiesto, un sencillo acto que tal vez podría llegar a paliar alguna necesidad puntual.

No sé si esta será la mejor manera de colaborar, pero, para comenzar, se me ocurre que podríamos regalar palabras. Y, aún hay más, también podríamos entregar, todo cuanto tu ingenio sea capaz de traer consigo.

Aquí y ahora nace el proyecto de la hucha itinerante, una iniciativa de carácter social.

                                                                                                                                                                                                                                        Primera propuesta.

Como autor, y, a título personal, te diré, que, esto es lo que yo te puedo ofrecer.

                                                                                                                                                                                                                     Yo te doy a ti y tú le das a él.

Hoy querré obsequiarte con un cuadernillo en formato digital escrito a propósito para que quedes tentado de corazón, a cambio de que tú entregues algún artículo de primera necesidad en favor de algún colectivo desfavorecido.

Al enviar un mensaje –como colaborador de esta iniciativa– al correo electrónico manuscritosurbanos@hotmail.es recibirás el cuadernillo titulado Clodomiro y Azul.

A esta obra la definiré como a dos relatos atrapa sueños con sus cazadores de pesadillas custodiados por sus propios ángeles.

Aquí los encontrarás, conocerás a dos personajes entrañables que son todo corazón.

Pum – plas – pum – plas – pum — ufffff

De pronto, aparecerán dos intrusos con los cuales nos podríamos sentir identificados, en un instante dado porque ellos no son ficción, son viajeros independientes internados en el cosmos de la mente humana.

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Clodomiro y Azul, son quienes desvisten los sentimientos, y hacen añicos a las emociones negativas, para volver a resurgir como unos seres civilizados más completos, al lograr enmendar, algunas de sus propias carencias, yendo a donde residen los miedos que anidan, en el costado izquierdo del corazón que latiente siempre, se propulsa algo más asustado.

Iniciarás un viaje interior, y, al regresar, será como haber descifrado aquella incógnita que te ha llevado a ascender hasta tu propio cielo.

Manuscritos Urbanos

Propone y convoca un sencillo acto social que permanecerá abierto en la web https://manuscritosurbanos.com/galeria-itinerante/ desde el 1/2/2017 hasta el 28//2/2017.

                                                                                                                                                                                                                                        Segunda propuesta.

Invito a todos los autores y a todas aquellas personas creativas, a que se sumen a un proyecto que ha sido creado sobre la base de una única idea.

Aquí nadie se ha de sentir obligado a nada

La hucha itinerante es un nexo donde podríamos converger, en este anhelado punto de encuentro, al que siempre andamos persiguiendo, y al cual tan pocas veces logramos llegar. Solo es cuestión de querer arrimar el hombro; de ser reciproco a través de la oportunidad, y de hallar la voluntad de atreverse a dar un paso más, para ir de camino hacia voluntades encontradas que pretenden, fomentar la necesidad de proseguir siendo solidarios, puesto que la cruda realidad se impone, y, aunque no nos guste o no queramos admitirlo, aún nos queda un largo camino por recorrer.

                                                                                                                                                                                                           El te da a ti y tú respondes igual.

Nunca es tarde para volver a comenzar.

Esta es una invitación abierta, en la que pueden participar todas aquellas personas que deseen aportar su pequeño granito de arena.

Quien tenga un lugar en internet donde exponer, ya sea un libro en formato digital, unas esculturas fotografiadas, unos lienzos, unos grafitis, unas canciones, unos dibujos…

Cualquier idea que se os pudiera ocurrir; bien podría paliar el hambre de una cena o tal vez aliviar el frio que provoca una noche de humedad.

El proyecto de la hucha itinerante ira y vendrá sobre el tiempo de la misma forma como cíclicamente siempre se repite en la historia el mismo error.

El horror que trae consigo la desigualdad.

                                                                                                                                                                                                                    Yo te doy a ti y tú le das a él. 

                                                                                                                                                                                          Nunca es tarde para volver a comenzar.

                                                                                                                                                                                                           El te da a ti y tú respondes igual.

Rafael de Iñaki.

Donar no implica negociar, significa solidaridad, acción que dignifica.

He soñado con ella.

Patrona de velero, mientras ahora surcas en catamarán estas aguas azulinas de allá del este de un mediterráneo bordeando toda la costa Ateniense, aparecerá. Será que vendrá un viento de suave brisa venido de poniente quien después te llevará frente a la misma isla de Mikonos. Y, desde los circulares blancos molinos ataviados de brújulas, sextantes y otros aparejos, te extenderé una pasarela aturquesada adornada con pétalos dejados caer como verdes perlas de unas manos solo para tus descalzos pies.

                                                        Para ti será traída toda la ternura. Sí.

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Orquídeas para esas manos de Seresade de las mil y una noches de abril en un mes elegido en este pueblo donde una rosa del desierto desprende el mismo color que la carne de tus mejillas, y, es en las aristas donde te veo reflejada en esas cálidas voces que me dicen como brillan las pupilas de tus dos retinas.

Azucenas rojas y azules y verdes y rosas que vienen y se caen desde los dulces versos que te traerán mis amigos los poetas…

Sí, a todos ellos les voy a hablar de ti, tú les vas a inspirar. Primero me preguntaran que se puede encontrar por dentro en ti, después, me preguntaran que se puede descubrir por fuera en ti, y, lo entenderán…

Ellos te seguirán con sus palabras e inventaran otros alfabetos donde todas las letras serán nuevas…

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Sensaciones de olores a mujer sencilla a carta cabal, a mujer a deje castellano traído con ella en la modulada voz de una hermosa tierra que la vio nacer.

Y encima y debajo y por fuera y por dentro, tú vienes y llegas entera, y te muestras alegre, sencilla, humilde, inteligente, sutil, de mente despierta y aguda, simpática, divertida, y ahora vamos y juntos y nos reímos y calculamos los momentos, degustamos los instantes, elegimos estar equilibrados, nos cuidamos los cuerpos, nos mimamos en los atardeceres de estos viernes de otoño, nos llegamos hasta Nápoles y a la fortaleza de Pompeya a la orilla del Danubio y nos atiborramos de pizza y de buena música, de historia, de vida, de sueños de piedra caliza que señalan al este de un mar mediterráneo.

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Vayámonos de crucero al Báltico en este mismo invierno, sigamos la luz abierta que nos indica un lucero, lugar exacto donde ir a vencer de una vez al tiempo. Quedémonos en las islas afortunadas, vayámonos a las canarias, tomemos todo el sol que siempre crece bajo el puerto de la Cruz a la misma orilla del Teide mientras nos bebemos otros dos zumos de limón.

Tal vez sea que otra vez volverá. La canción al sonar a ella la regresará…

Rafael de Iñaki.

Casi a cajón y sin apenas corregir. Esta vez yo lo quiero así.

Vuelvo al templo de la literatura desde donde de momento me despido de un Vietnam concreto al que fui a buscar, al que conocí distinto, y del que nadie nunca ya podrá separarme.

Todos los estudiantes graduados pillados festejando en uno de los patios interiores del templo de la Literatura, una edificación emblemática construida en el año 1070 en honor al pensador Confucio.

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Aquí egrese a mi otro hogar, se sucedió, afloró aquel sentimiento en un carrusel de emociones que no quise contener, luego, me deje llevar, fue algo así como acercarme a un lugar con otro horizonte a olor a sándalo donde se impuso una quietud que escalonadamente fue decreciendo mientras caminaba en dirección al animado lago de Hoan Kiem, en quien busque un necesitado apego interior ante la falta de este afecto tan profundo que provoca la ausencia de la familia cuando no puedes abrazarla porque la lejanía trae consigo la nostalgia. Vuelve la añoranza y se nos cae encima entera y siempre deja su huella.

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Id a curar las heridas del alma cuando aparezcan las pesadillas, mitigad esos breves impulsos de soledad,  emplazadles y dejadles en la orilla de sus aguas frente a los tigres que custodian el puente rojo antes de la huida de la llama, llama a quien te acompaña y ahora no puedes ver, sal de ti, ubícate en el mismo centro de la caótica y entrañable urbe de Hanói. Hanói también puede ser Barcelona…

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Conversé con los chicos y me quedé con sus sonrisas volcadas sobre sus fiestas y sus colores, y, recogí todo cuanto intuí. No me lo pensé, fui convencido, regresé a uno de esos instantes de equilibrio emocional que tanto nos satisfacen al reencontrar y compartir con aquellos otros seres que no conocemos.

Volvieron las esencias que nos acercaron y no nos distanciaron, reconocí sinergias. Ellos me regalaron un ramo de tiempo compuesto de honestidad, de belleza, de inteligencia, de amabilidad y de cortesía. Allí les comprendí, la chispa surgió entre sonrisas y sencillas palabras con destellos de humildad. Entendí un hermoso propósito, descubrí la actitud de todo un pueblo, una intención y un esfuerzo común, lo vi claro, apareció en la forma en cómo me hablaron de un pasado tan reciente, me expresaron motivos sin un ápice de rencor, y, entonces fui feliz al saber que de estos jóvenes también depende una porción del futuro que le espera a una nación recién despertada.

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Resulta alentador constatar que junto a este gran dragón de escamas aturquesadas, los muchachos graduados también van subidos a sus lomos…

En el lago de Hoan Kiem hallé un pequeño refugio que me ayudó a soportar con dignidad algunos momentos de debilidad.

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Esta vez ha sucedido en Tailandia.

Desde Barcelona ahora me duele otra ciudad con toda su gente, ayer y hoy son los peores días de luto. Guardo el verde y el azul y, tras este negro velo me niego a escribir en Diarios de viaje en Confesiones desde Bangkok.

A vosotros no os vamos a olvidar.

Martes 18 de agosto de 2015.

Rafael de Iñaki.

Desde aquí hasta el amor.

Lagrimas escritas con sangre, noches de continuos desvelos que envejecen. Tiempos de orfandad y de sentimientos contradictorios. Vigilias de días que consumen y desheredan.

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Conflictos, desavenencias, instantes de eterno duelo. Volver a reconstruir aquel espacio personal fragmentado. Soltar lastre, equivocarse, enmendar…

Después, al final, le entiendes. Aprendes a diferenciar cuando le presientes llegar…

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Alguien viene y rompe aquel silencio de atrás.

–Verás como pronto todo esto pasará.

Ella, alza la cabeza, y fuera del resentimiento, le mira con esos redondos negros ojos desde su rostro herido y le expresa

–Dime tú donde puedo encontrar ese ungüento para poder dejar de amarte tanto, o  acaso también anhelas arrebatarme lo único que me queda.

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Posdata.

Los desamores duelen y mucho, pero pensemos que algunos son para siempre.

Rafael de Iñaki.