Existe un trocito de cielo.

Ahora abro los ojos y repaso el tiempo transcurrido de una noche estival, después, sin buscarle, acaricio un pensamiento que me adentra y nuevamente me adormece y me mece. Y me cala y me penetra yendo y viniendo como un sueño de algodón. Y, voy, y le persigo entre la tierra y un cielo y un mar de estrellas sobre este viaje iniciado hoy. Subo a una nube, doy dos pasos sobre la luna y su luz me devuelve a la realidad de esta misma noche estival y descubro aquel hermoso día de ayer. Tic tac…

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Mañana quiero volver a hoy. Siempre, desde poniente cuando este sol se caiga sobre un nuevo atardecer al volver a Ho Chi Minh.

Rafael de Iñaki.

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